domingo, 3 de septiembre de 2017

Un zoólogo se pasa 40 años buscando al Yeti.


En 1951, el escalador británico Eric Shipton estaba buscando una ruta alternativa para llevar material al Monte Everest, cuando vio en el suelo algo parecido a la huella de un humanoide. Tomó una fotografía, y dio inicio al misterio del Yeti, una palabra sherpa para definir a un "hombre salvaje". Daniel Taylor es el autor de YETI: LA ECOLOGÍA DE UN MISTERIO, ha estado buscando evidencias de la verdadera naturaleza del Abominable Hombre de las Nieves desde que era niño.

La primera evidencia del Yeti es la foto de Eric Shipton de 1951. Háblanos de ese acontecimiento y lo que la fotografía de Shipton ha proporcionado a la psique humana.

Esta foto de la que tú hablas, Simon, fue tomada en el glaciar de Melung, al oeste del Monte Everest, en la frontera Nepal. Tibet. Shipton y Michael Ward estaban explorando los alrededores del Tibet cuando sacaron un calco de yeso de una huella de 13 pulgadas, lo que hacía pensar en un gran homínido.

Háblanos de las expediciones de los años 50 para encontrar al Yeti.

Una de las más importantes fue la patrocinada por el Dayli Moon en 1954. También el petrolero estadounidense Tom Slick montó varias expediciones. Sus hombres incluso llevaron perros sabuesos para rastrear al prodigioso animal, pero volvieron de Nepal de vacío.
La Enciclopedia del Libro del Mundo entonces recurrió al alpinista Edmund Hillary que dijo que no solo iba a usar los fondos para encontrar al Yeti para rastrearlo, sino para averiguar cómo los occidentales podríamos aclimatarnos a entornos de gran altitud. Hillary es el primero que distingue la necesidad de noticias sensacionales de los europeos de las leyendas del pueblo Sherpa.

¿Cómo te fascinó toda esta historia del Yeti, si tú eres un científico?

En los años 50 yo era el nieto de unos misioneros que llevaban un dispensario en la frontera de La India con Nepal. Estábamos en un ambiente de selva exuberante, y yo pronto aprendí a observar los animales.
Vi una foto de la pisada del Yeti y leí un artículo donde el conservador del Museo Británico decía que estaba convencido de que esa huella era de un mono langur un poco más grande de lo normal. Yo conocía a los langures de verlos columpiarse por los techos de hojalata de las casas de los nativos. Sabía cómo eran sus huellas. Así que les mostré la foto a mi padre y a mi abuelo.
 "Eso es el Yeti, Danny", me dijo mi abuelo.
"¿Quién?", pregunté.
"También lo llaman el Abominable Hombre de las Nieves", respondió mi abuelo. Así que decidí averiguar algún día qué clase de animal creaba tanto revuelo.

Tu propia búsqueda te llevó a una zona tropical de Nepal llamada el Valle de Barún. Allí encontraste docenas de huellas como las de la foto de Shipton de 1951. Cuéntanos.

Debido a su microclima la selva de Barún capta más humedad que que cualquier otro valle de la cordillera del Himalaya. Eso significa que el Barún es una selva muy densa y lluviosa. Los lugareños se mantienen en sus límites pero nadie se queda mucho tiempo en su interior.
El que me aconsejó ir a allí en busca del Yeti fue el Rey de Nepal. Me dijo: "Si hay un animal en mi país y los zoólogos todavía no lo conocen estará en la selva del Barún". Y yo me lo tomé muy en serio porque si hay alguien que conozca profundamente Nepal, ese es su monarca.

¿Cuál es tu teoría sobre el Yeti?

Creo que se trata de un oso arborícola. El dedo pulgar es tan grande porque es prensil. Lo utilizaría para aferrarse a las ramas opara seccionar el bambú. Estuve dos años para decidir si se trataba de una especie, una subespecie desconocida para la ciencia o un animal juvenil.

El análisis de ADN se convirtió en una nueva herramienta en la lucha por desenmascarar al Yeti. Háblanos de los informes de Bryan Sykes, de la Universidad de Oxford.

Sykes pidió a los museos de Historia Natural que le enviasen todo lo que tuvieran del Yeti. La mayoría de los restos - pelo, uñas y huesos- fueron identificados como pertenecientes a las ovejas y a los osos. Pero Sykes dijo que era una especie de oso desconocida. Entonces dos estudiantes de doctorado le chafaron la fiesta y dijeron que el Yeti era seguramente ya una especiaeconocida por los zoólogos, pero que el ADN de las pruebas de Sykes solo estaba incompleto.

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