lunes, 28 de agosto de 2017

La independencia de La India.

No hubo guerra ni revolución, pero sí un largo proceso de resistencia pacífica y de no colaboración con las autoridades coloniales. La estrategia de Gandhi dio resultado y La India afianzó en 1947 su ansiada independencia.

"Cuando suene la hora de la medianoche, mientras el mundo duerme, India despertará a la vida y a la libertad". Jawaharlal Nerhu pronuncia estas palabras delante del Parlamento entre aplausos. Estamos en el 15 de agosto de 1947. Para los ocidentales significaba el principio del fin del modelo económico colonial.
La India pudo ser colonizada sin esfuerzos a causa de su variedad linguïstica, de castas, reinos y provincias, algo que todavía perviva actualmente en este país. Cuando los europeos llegan en el siglo XV, La India está gobernada por los emperadores mogolas, una serie de dinastías de origen musulmán. La Compañía Británica de las Indias Orientales se asentó en el noreste de Bengala a principios del siglo XVII, en dura competencia con las factorías comerciales portuguesas, francesas y holandesas. El emperador mogol ler permite comerciar en todo su territorio desde 1615, a partir de una victoria militar sobre las tropas portuguesas acantonadas en Goa, al sur del país.
La Compañía Británica delas Indias Orientales comienzan una serie de guerras contra los desunidos príncipes mogoles, apoyados por otras factorías comerciales rivales. El choque definitivo lo libra el general Clive, con una escasa tropa de menos de 100 soldados contra el príncipe Siraj Urd Dawlah en Plassey (1757). Los británicos no sólo apoyaron a un usurpador del trono favorable a sus intereses sino que sobornaron a varios generales para que no entrasen en combate. Así que, en el fondo, Plassey no fue una auténtica batalla, salvo en las consecuencias, y en que hubo algunos muertos. Empezó el predominio inglés sobre La India, y en Londres se empezó a hablar de "Imperio".
El modelo colonial consistía en que las colonias producían materias primas y sostenían como consumidores obligados de los productos manifacturados de la metrópoli.
La Compañía Británica pierde su monopolio tras la revuelta de los cipayos de 1857. Se proporcionó a los cipayos, tropas auxiliares muy secundarias del Ejército inglés cartuchos de bala de fusil engrasados en carne de cerdo, lo cual disgustó severamente a los cipayos musulmanes. La alternativa cabreó todavía más a los indios, cuando se sustituyeron estos cartuchos con unos engrasados con sangre de vaca. Hubo una matanza de sahibs ingleses, en los que murieron innumerables mujeres y niños.
Cuando Nana Sahib, el líder de la rebelión, fue ejecutado, las cosas volvieron a su cauce. Los británicos siguieron teniendo los mejores puestos en la Administración y el Ejército y considerando a los hundúes unos niños grandes incapaces de cuidar de sí mismos sin la tutela de los europeos. Las familias indias ricas enviaban a sus hijos a estudiar a Inglaterra pero los indios no podían entrar en los clubes.
Serían estos hijos de las clases altas nativas, imbuidos de un fuerte espíritu liberalista, las que fundarían en 1885 el Congreso Nacional Indio. Desgraciadamente este partido estaba formado por hinduís que no supieron atraerse a las clases populares ni a las élites musulmanas.
Esto cambió cuando empezó la labor política de Ghandi en Sudáfrica. Inspirado por el Nuevo Testamento, los escritos de León Tolstoi y Henry Thoreau, inicia una campaña de desobediencia civil contra las autoridades de Sudáfrica a partir de 1893. A pesar de que va a parar a prisión sus tácticas funcionan, y Gandhi descubre que son exportables a La India, a donde regresa en 1915.
Su política es no consumir los productos de la metrópoli, el autoabastecimiento, la negativa a aceptar cargos en el Gobierno colonial, la negativa a pagar impuestos, el boicot a las instituciones de enseñanza británicas y, sobre todo, la no violencia. Gandhi se vuelve muy popular entre los campesinos y los miembros de las castas más bajas, aunque nunca cuestiona ese sistema.
En 1939 el virrey anuncia en el Parlamento la entrada de La India en la Segunda Guerra Mundial, a pesar del riesgo que supone esa decisión de sufrir una invasión japonesa. Pero nadie pregunta a los nativos qué opinan al respecto.
Tras la Segunda Guerra Mundial, los ingleses llegan a la conclusión de que las colonias son costosas de mantener, las posibilidades de ir a la guerra son mayores, así que el Gobierno inglés ordena a virrey, Lord Mountbatten que acelere la descolonización del territorio. Hay tensiones entre los indios, dirigidos por Nerhu, y los musulmanes, representados por el líder comunista Jinah. Jinah se está muriendo de un cáncer de pulmón pero no duda en abogar por la creación de un país en los territorios al norte del Punjab llamados Pakistán, la Tierra de los Puros. Las matanzas entre indios y musulmanes son cotidianas, mientras Occidente empieza a preguntarse qué es mejor: perder dinero con las colonias o perder dinero recogiendo los platos rotos de la descolonización.
En 1948, Gandhi es asesinado por un extremista indio. Había perdido mucha popularidad en aquel nuevo contexto de desconfianza entre las diferentes comunidades. Los dos países se enfrentan por el control del Valle de Cachemira, que actúa hoy en día como un principado independiente. Hoy Pakistán es un estado fallido de Asia Central. La India es un mercado emergente, que no puede hacer frente a sus contradicciones. Y Gandhi, alguien que se recuerda con cariño, pero no se toma muy en serio. !País!

PARA VER:
GANDHI, de David Attemborough (1985), con Ben Kingsley en el papel del líder espiritual y político indio.

KIM (1950), una película de Víctor Saville, sobre la participación de las autoridades coloniales británicas en el Gran Juego, una disputa con Rusia por el control de Asia Central. Sabú es Kim, un adolescente indio que aprende a actuar como espía en 1885 para los británicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario