jueves, 13 de julio de 2017

Tommy Caldwell, escalador del Muro del Alba.

En 2015, Tommy Caldwell y su compañero de escalada, Kevin Jorgeson, lograron lo que todos los escaladores creían imposible: la primera ascensión libre del Muro del Alba en El Capitán,  en Yosemite. Ascendieron 13.000 pies,  pulgada a pulgada durante 19 dias.
Esta excitante hazaña forma la columna vertebral de su nuevo libro: LA ASCENSIÓN: EL VIAJE DE UN ESCALADOR DE RESISTENCIA. RIESGO E IR MÁS ALLÁ DE LOS LÍMITES. Pero aquí también hay lectura interesante para los que se inician en este tipo de libros porque Caldwell explica lo que sintió tras despeñar a un miliciano jihadista kirguiz durante su secuestro en Asia Central.

Para la mayoría de las personas,incluyéndome a mí,la idea de colgar de na pared vertical de 3000 pies de altura por las yemas de los dedos y los pies es materia de pesadillas. ¿Nos estamos perdiendo algo?

(Risas) Estamos mentalizados cada cual de una forma diferente. Las cosas que unos encuentran aterradoras pueden ser atractivas para otros. Escalar es de esta manera. Cualquiera que se involucre en la escalada descubrirá que no es tan malo como parece a primera vista. Es una manera hermosa de experimentar la naturaleza en nuestros paisajes más dramáticos. Puedes conocer bien a las personas y vincularte aún más con ellas si haces algo un pelín aterrador. Las cuerdas son fuertes, estamos en buena fuerza física y no actuamos d forma alocada. Eso es todo.

En 2015, tú y tu socio, Kevin Jorgeson, os convertisteis en los primeros escaladores que "subieron" el Muro del Alba en El Capitán, en Yosemite. ¿Por qué esa escalada era un desafío tan grande... y por qué estabas tan obsesionado con ella?

He pasado 15 años de mi vida escalando, sobre todo esa pared, El Capitán. Es la cara más dramática e histórica del mundo, sin duda. He escalado todas las rutas existentes y he establecido mis propias vías. Todaía tengo una curiosidad de a lo que puedo llegar física y mentalmente.
La Muralla del Alba me atraía porque parecía más grande, más blanca y más improbable. Pero cuando llegué allí y la cartografié, comprendí que allí había trabajo para siete años. Es una caída de rocas de 3000 pies, en la que parece que no haya nada que agarrar. Solo las puntas de las manos y de los pies están haciendo contacto con la pared.
Las yemas de los dedos se rasgaban. Comenzamos a sangrar y a cortarnos, a desconcentrarnos. Estamos comiendo cosas que pensábamos que alimentarían nuestra piel desde el interior. Nos limábamos las uñas para no rompérnoslas durante la ascensión. Nos tomó siete años descubrir como superar los inconvenientes de la ascensión.

A tus 20 años, viajaste a Kirguiztan en Asia Central, para escalar... y acabaste siendo capturado por milicianos islámicos. Cuéntanos la historia, y cómo te afectó.

Tenía 22 años. Era mi primera gran expedición de escalada internacional. Había una región montañosa en Kirguiztán, muy parecida a Yosemite, en un lugar remoto a 0 kilómetros de la carretera más cercana. Cuatro escaladores, todos bastante jóvenes, fuímos allí buscando aventuras. Pero tuvimos más de lo que esperábamos.
En el año 2000 había un auge del comercio de opio. Fuimos tomados como rehenes por un grupo islámico llamado Movimiento Islámico de Uzbekistán y retenidos durante seis días. Finalmente, nuestros secuestradores nos hicieron abandonar todos nuestros suministros, alimentos y ropa de abrigo. Perdimos entre 15 y 12 libras cada uno y estuvimos al borde de la hipotermia.
Creo que describo en el libro el impactante momento en que cargo contra un miliciano desprevenido, lo despeño por un precipicio y corro hacia la seguridad. Resulta, que por suerte  para todos, no lo maté. Lo que me molestó era pensar; ¿con qué arrogancia aparecía yo en un lugar como Kirguiztán? ¿Qué había en mí que era capaz de intentar matar a alguien? Porque no veíamos a los milicianos islámicos como personas malas. Eran nuestros enemigos, si les daban la orden, o les convenía, no habrían dudado en matarnos, pero también eran víctimas de las circunstancias. ¿Quién puede decir que si nos criáramos entre los campos de adormidera de Afganistán, no simpatizaríamos con los talibanes?

También has subido en la Patagonia ( y has llamado a tu hijo después de laFitzroy Range). ¿Qué te atrae de esa parte del mundo?

Supongo que todavía busco aventuras, experiencias mágicas con la alta montaña. La Patagonia es un lugar genial para eso. Lo llamamos "Alpine Ligth". Hay torres de granito de 4000 pies de altura, con hongos de nieve encima de ellos.
Pero es mucho más peligroso que El Capitán, donde la roca es sólida y no existe nieve alguna que pueda caer. El alpinismo en la Patagonia es muchísimo más peligroso. Pero ese ambiente es absolutamente hermoso. Ta cambia cuando pasas mucho tiempo allí.
Antes salías con los amigos a escalar en Yosemite y tenías experiencias puras de montaña. Ahora es muy difícil que las tengas. En la Patagonia no hay cobertura de móvil hasta que llegas al final de la expedición, y eso es bueno, hasta cierto punto. En Yosemite ves a los turistas sacando fotos de nosotros, los escaladores, trepando por las vías y te miran por los telescopios. Es una experiencia diferente.


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