domingo, 23 de julio de 2017

Ciberguerra.

El periodista televisivo Ted Koppel se crió en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Eran los tiempos del Blitz y vio a los agentes de la Home Guard sofocar las bombas incendiarias. Después, durante la Guerra Fría fue testigo de varias guerras, especialmente la de Vietnam. Todavía trabajaba en 1990 cuando el presidente Bush senior ordenó la invasión de Irak. Pero la que abarca en su libro LUCES FUERA: UN CIBERÁTAQUE, UNA NACIÓN DESPREVENIDA SOBREVIVIENDO AL COLAPSO,es más barata en cuanto a medios, más difícil de atajar y más destructiva, por lo novedosos de los medios y de la nula preparación del mundo desarrollado para hacerle frente. Hablamos de la ciberguerra.

Primero hablas de la defensa civil en el Londres de la Batalla de Inglaterra (1940) donde viste a tu padre, miembro de la Home Guard, sofocar las bombas incendiarias de los alemanes.

Bueno; las bombas incendiarias de termita no explotaban. Solo hacían arder todo lo que hubiera alrededor. Todo lo que mi padre y su compañero tenían que hacer era jugarse la vida, subir a las azoteas durante los bombardeos con una escoba y un cubo de basura, y sofocarlas para que no ardieran.
Ahora todo esto es anecdótico. Pero quiero dar a entender que con un poco de prevención y algo de imaginación se pueden solucionar las crisis. O por lo menos era así hasta ahora.

¿Qué diferencia habría entre una ciberguerra - que todavía no ha tenid lugar- y los conflictos convencionales que has cubierto?

Lo primero es que en la guerra convencional los Gobiernos saben bien quién les ataca. Pero con una guerra dirigida por ordenador, un ordenador A no ataca al servidor B. Se desvía a lordenador C o al D, y les encarga a ellos que lancen la señal de ataque.
Antes tenías medios disuasorios para prevenir la guerra. La Unión Soviética sabía que si lanzaba una de sus cabezas nucleares contra el mundo libre, habría una respuesta, y sería proporcional e igual de contundente.
Ahora la guerra puede ser desencadenada por un chaval con un ordenador portatil, contra la red de corriente eléctrica de los Estados Unidos. Un solo chaval con acné y gafas de culo de vaso. Y las consecuencias pueden ser miles de muertos y un cambio geopolítico importante.

Así que Interner sería el quinto jinete del Apocalipsis, ¿no?

Sí. Hay tres servidores que se ocupan de la red eléctrica en los Estados Unidos. Uno para la costa este; otro en Texas; y un tercero para la costa oeste. Un ataque contra el primer servidor llevaría al colapso a 20 estados. No habría electricidad durante meses. Miles de personas morirían mientras se defienden de los saqueadores, o por falta de suministros. Y si el ciberátaque se perpetra en invierno... no quiero pensar en ello.

¿Qué países podrían coordinar una operación de hackeo a gran escala de esta magnitud?

Los países más capacitados para hacer esto son China y Rusia. Pero compartimos con ellos varios intereses geoestratégicos, así que no creo que lo vayan a hacer mañana. Los siguientes en a lista son los iraníes, pero no tienen la tecnología y los hackers apropiados. 
Así que hay una regla: los países más capacitados para hacerlo son los que tienen menos interés. Al menos por ahora. En cuanto a unos particulares sin concepto de las consecuencias últimas como los norcoreanos o el ISIS, si lo harían, pero no tienen los medios. Su propia marginalidad les veta esos recursos.

Los presidentes Obama y Xi Jimping acordaron no recurrir a este tipo de guerra.

Bueno; no van a recurrir a acciones que maten a ciudadanos inocentes y provoquen cambios geopolíticos importantes en cuestión de semanas. Pero ninguna de las dos naciones han renunciado a los ciberdelitos, cuando convenga. La NSA hace cosas que nos pondrían los pelos de punta a cada hora. El juego sucio forma parte del espionaje.


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