miércoles, 14 de junio de 2017

Niños de la Guerra Civil y espías de la CIA.

UN ESTUDIO REVELA QUE FRANCO UTILIZÓ A LOS NIÑOS ENVIADOS A LA URSS EN 1937 COMO ARMA PROPAGANDÍSTICA.

De los más de 7000 niños que la República y el Partido Comunista Español enviaron a la Unión Soviética en 1937, casi 3000 decidieron regresar a España en pleno franquismo, a mediados de los años 50. Tenían entre 3 y 12 años cuando se fueron. Entre 23 y 35 años al regresar tras la muerte de Stalin. Su integración no fue fácil, pero en contra de lo que cabría supones, el gobierno de Franco colaboró con Moscú para facilitar su retorno. A algunos de ellos el régimen los usó como espías controlados y recompensados por la CIA. Fueron, además, un arma propagandística para soviéticos y franquistas.
Lo demuestra el historiador Rafael Moreno Izquierdo ( Madrid, 1960) que ha dedicado más de dos décadas ae estudiar esta repatriación. Es el autor de LOS NIÑOS RUSOS (Crítica). En esta obra dice que algunos de estos repatriados fueron intelectuales de gran altura humanística. Tradujeron muchos de los clásicos rusos al español. Asó los españoles pudieron saber de Turgueniev, Dovstoievski y Tolstoi.
La mayoría de stos niños eran vascos y asturianos, aunque también hubo unos pocos catalanes, gallegos y valencianos. "Muy poquitos hijos de líderes comunistas", acota Moreno Izquierdo. La pieza clave de este estudio son los apuntes de campo de Cecilio Aguirre Iturbe, un bilbaíno que tenía 27 años cuando retornó a España en el abarrotado buque Crimea en septiembre de 1956.
"Cecilio me aclaró que fueron los propios refugiados españoles los que presionaron a Moscú diciendo que España era un país seguro para ellos. Arman una campaña tremenda de protestas y manifestaciones que llega a la embajada francesa y al Partido Comunista. El PCE comprende que nocontrola a estas personas, que ya no son su puntal de apoyo en la Unión Soviética y decide dejarles volver".
"Todos los emigrados habían tenido acceso a una educación mucho mejor que la que habría podido ofrecerse a un estudiante de la España franquista. Muchos se ganaron la vida traduciendo a los clásicos del realismo ruso, como Turgueniev o Dovstoievski. El caso más significativo es el de José Luís Laín, miembro del Comité Central del Partido Comunista, unificador con Carrillo de las Juventudes comunistas y traductor de Stalin al español. "Le advirtieron que no se manifestara politicamente, que no hiciera proselitismo y que la Dirección General de Seguridad le dejaría vivir". Y así fue como Laín, hermano del falangista y luego académico Pedro Laín, "cumplió como ciudadano franquista y tradujo todas esas obras del ruso".

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