martes, 2 de mayo de 2017

Lo que nuestras casas dicen de nosotros.

Alison Lurie, escritora ganadora del premio Pulitzer habla en su libro de lo que los edificios nos dicen de las aspiraciones y las ideas políticas de sus dueños. Por eso hemo adaptado una entrevista con ella.

El súbtítulo de tu nuevo libro es "CÓMO NOS HABLAN LOS EDIFICIOS". ¿Puedes contarnos algo sobre ese concepto?

Creo que cualquier edificio, cualquier casa, cualquier habitación está hablando con nosotros en su propio idioma. A menudo registramos el mensaje subconscientemente, pero está ahí. A veces el mensaje es deliberado: el diseñador nos está diciendo lo que captamos. No creo que la mayoría de las personas decoren sus espacios privados para que digan cosas como me gusta leer,quería a mi difunto padre, o no me gustan las personas. Pero el mensaje está ahí y lo recogemos.

¿Puedes darnos algunos ejemplos?

En las salas victorianas standar a menudo hay tres juegos de cortinas tapando las ventanas. Hay una especie de cortina de malla, otra de chintz, y luego pesadas cortinas de terciopelo, que estaban cerradas por la noche.
Y si miras los cuadros y las fotografias de estas habitaciones, el exterior está cerrado. Ahora tenemos esas grandes cristaleras. 

¿Somos más nacisistas y voyeuristas que los victorianos?

No creo.

Pero queremos que nos vean.

Es como la diferencia entre el traje de baño victoriano y el bikini moderno. Estamos más expuestos a que nos vean. Por supuesto, nuestra vida privada es nuestra vida privada.

En una entrevista suya que leí, recordaba como de niña construía casitas de muñecas para que las hadas se instalasen en ellas. ¿Es ahí donde empieza tu interés por la arquitectura?

(Ríe) No lo sé. Creo que, como todas las niñas, entendía que el mundo era mágico, y que, si construía una casa de muñecas, las hadas vendrían. Es como si dijera que si decoro una habitación como un lugar cálido y confortable, la gente deseará venir a verme.

Sugieres que podemos incluso deducir las ideas políticas de una personas solo mirando su casa.

Mostramos muchas fotos de casas a estudiantes de Cornell y preguntaba: ¿Qué tipo de gente vive en estas casas? Ellos decían: Son republicanos. O "son artistas". O "tienen hijos pequeños y no los controlan demasiado bien. Mira la de juguetes que hay por todas partes diseminados". Lo hicieron rápido y sin vacilar.

Hay muchas referencias a los edificios en la literatura. ¿De qué manera es util la arquitectura para un novelista?

En LOS ESCOMBROS DE POYNTON, de Henry James, uno de los personajes femeinos tiene una identificación completa con los objetos que ha recogido, que son en su mayoría antigüedades o artículos de lujo. Le dicen a la gente que es sensible y romántica, y todas las cosas que pretende ser.
Otro ejemplo nos lo da Dickens. En GRANDES ESPERANZAS, describe el comedor donde el banquete de bodas tenía que tener lugar, cosa que no sucedió. La aspirante a esposa lo dejó como estaba ese día. El comedor está cubierto de telarañas y los ratones correteanpor los rincones. En lugar de decir: esta mujer está devastada y medio loca a causa de su boda frustrada Dickens nos lo muestra.

Háblanos de algunos de los edificios favoritos.

Me aburren las habitaciones convencionales, así que prefiero las casas de las personas excéntricas, con objetos extraños y cosas que se han traído de sus viajes.
Hay un maravilloso edificio en Gales llamado Woodland Home. Es conocido localmente como la Casa de los Hobbits, porque parece que crece dentro de la tierra. El techo es de hierba, y se parece mucho a las descripciones que hace Tolkien de las casas de los Hobbits.
Las casas de los arquitectos que han diseñado edificios vangardistas suelen ser muy interesantes, como los edificios de Barcelona, diseñados por Gaudí. Tienen balcones pequeños y extrañas centanas y torrecillas. Gaudí disfrutó diseñando edificios que pertenecen más al mundo onírico que al de las cosas cotidianas, pero perfectamente funcionales.

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