viernes, 28 de abril de 2017

La edad de la Ambición. Un retrato de la nueva China.

Ningún país ha cambiado de una manera tan radical como China. Ha pasado de ser un país anclado en la más rancia tradición, rural, a ser un país de megalópolis y trenes bala, y el hogar del rascacielos más alto del mundo. El número de multimillonarios chinos está creciendo, y en 2014 el PIB  de la nación sobrepasó al de Estados Unidos, otra nación atrapada en los cheques del sueño americano, que las élites dirigentes no pueden pagar.
Pero China ha ejecutado más gente que ningún otro país y ha encarcelado a más de 1300 prisioneros políticos o religiosos.
El corresponsal neoyorquino Evan Osnos ha estado presente en ese cambió. Ve todos los días la lucha entre las ansias de progreso y crecimiento de China y la deriva - no derivan; eso ha existido en China bajo una forma u otra- hacia el autoritarismo.

SENTISTE UNA LLAMADA CASI "ESPIRITUAL" HACIA LOS PROBLEMAS CHINOS. ¿CÓMO EMPEZÓ AQUELLO?

Viví en Moscú de pequeño. Mi padre era periodista del Washington Post, corresponsal en la Unión Soviética de la perestroika, así que mis primeras nociones de geopolítica venían del Este de Europa. No presté atención a lo que sucedía en China hasta que llegué a Harvard como estudiante de primer año. Hicimos trabajos sobre la rebelión de la Plaza Tian Anmen de 1989, y esa narración me atrapó.

VIAJASTE A CHINA COMOESTUDIANTE EN 1996, Y REGRESASTE COMO PEIODISTA EN 2005. ¿QUÉ CAMBIOS PRESENCIASTE?

Estuve en Pekín en verano de 1996. La ciudad olía a carbón y tabaco barato. El mundo rural estaba presente dentro de los confines de la ciudad. Solía almorzar en la aldea de Xinjiag. hilera tras hilera de edificios de ladrillo gris, que los uigures habían transformado en restaurantes. !Había ovejas atadas a la puerta exterior!
Cuando volví en 2005 China había pasado de ser un lugar donde las ciudades eran la excepción a ser un lugar donde la vida urbana era una parte importante de la narración. China estaba construyendo el equivalente al casco urbano de Roma cada dos semanas.

TAMBIÉN EL VOCABULARIO CAMBIÓ. HÁBLANOS DE LA EXPRESIÓN XIN, QUE SIGNIFICA "CORAZÓN SALVAJE".

Durante la época de Mao, y algunos años después, "tener un corazón salvaje" era algo malo, peyorativo. Significaba que no respetabas los valores de tus mayores ni acatabas las consignas del Partido.
En 2005, la expresión había ganado una connotación diferente. Se había convertido en un término netral. De hecho, comenzó a adquirir un significado favorable. Si vas a las librerias encontrarás libros de autoayuda sobre CÓMO TENER UN CORAZÓN SALVAJE A LOS 20.

A DIFERENCIA DE OTROS PERIODISTAS, TÚ OPTASTES POR NO VIVIR EN UN APARTAMENTO SINO EN UN HUTONG, EN BARRIO TRADICIONAL CHINO.

Vívía en un barrio tradicional de casas, en torno a un patio interior. Esas barriadas se remontan a la dinastía Yuan, la de Kublay Khan. Los emperadores mongoles los levantaron de tal forma que cada vecino sabe todo lo que hacen los demás. Y me encanta la experiencia de lo que los chinos llaman "vivir con los pies tocando el suelo".
A lo largo de 8 años viví en tres diferentes patios. En el que viví más tiempo tenía incluso una pared pegada a un templo confuciano. Pero por desgracia, el culto chino a lo moderno hace que muchos de estos barrios tan tradicionales y humanos estén desapareciendo, así como muchas de sus tradiciones.
Por ejemplo, tuvimos una comadreja que se movía por los tejados. Todos los vecinos estaban contentos, porque la presencia de la comadreja según la cosmología china del norte es un buen presagio, a pesar de que luego de alegrarnos llamamos a un exterminador para poner fin a su vida. El tipo vino, nos felicitó, fracasó, y pronto tuvimos cinco comadrejas estropeándonos las tejas.

PARA LEER.
La Edad de la Ambición. Persiguiendo la fortuna, la verdad y la fe en la nueva China.
Evan Osnos.

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