domingo, 23 de abril de 2017

Fantasmas de hielo. La épica búsqueda de la expedición perdida de Franklin, por Paul Watson.

En 1848, las naves HMS Erebus y HMS Terror desaparecieron durante una expedición en el Paso Noroeste. El HMS Erebus fue encontrado en 2014, y el HMS Terror, dos años después.
He adaptado una entrevista con Paul Watson para que nos hable sobre su libro FANTASMAS DEL HIELO. LA ÉPICA BUSQUEDA DE LA EXPEDICIÓN PERDIDA DE FRANKLIN.

¡Que nos puede decir acerca de las circunstancias de la desaparición del marino y explorador?

En 1845, Franklin no pasaba por su mejor momento. Había tenido una serie de malas experiencias políticas como gobernador de la Tierra de Van Diemen, una colonia penitenciaria en lo que actualmente es Tasmania. Franklin había participado en tres exploraciones anteriores, dos de ellas como comandante. La que le mataría sería la cuarta.
La prensa lo llamaba "el hombre que se comió sus zapatos" porque tuvo que digerir el cuero de su calzado en un intento de determinar el Paso Noroeste por vía terrestre. Los cuatro expedicionarios pasaron hambre y sufrieron penalidades.
La útima vez que un ballenero vio con vida a las tripulaciones del HMS Erebus y del HMS Terror fue en Lancaster Sound, en lo que se considera la parte oriental del Paso Noroeste. Después, nadie volvió a verlos con vida.

Creo que su esposa, Lady Jane, insistió mucho al Almirantazgo para que organizase una expedición de rescate.

Lady Jane Franklin, solía ser la silenciosa mujer victoriana hasta que decidió dejar de serlo. Compró un apartamento cerca del edificio del Almirantazgo y solía abordar a los funcionarios para solicitar entrevistas. Los lores del Almirantazgo le explicaron que los barcos tenían provisiones para tres años, y que se empezarían a preocupar en 1848.
La mansión de Lady Jane Franklin empezó a ser considerada un lugar de encuentro de exploradores, geógrafos y otros expertos. Todos estaban conmovidos con la determinación de la abnegada esposa por encontrar a su marido. Incluso mandó una expedición de búsqueda al Artico. No encontró a nadie; solo la confirmación del desastre.

Creo que incluso los inits hicieron a principios del siglo XX su intento para confirmar que había sido de los barcos.

A los inuits les gustan las historias de terror y de supervivencia en los hielos. Es una manera de aceptar que viven en un entorno hostil. El inuit Loie Kamookak había escuchado historias sobre los últimos días de las tripulaciones de sir John Franklin de labios de una mujer llamada Humahuk. Ella le mostró la prueba de que las cosas habían sucedido tal y como ella las contaba, cuando mostró a Looie un cuchillo de carnicero de acero. Los comerciantes del Artico no solían vender ni entercambiar a los inuits estos útiles, así que Looie dio por buena la versión de Humahuk.
Empezó a recopilar relatos orales sobre esa expedición. Lo que no sabía era que los historiadores europeos también estaban muy interesados en semejantes relatos.

Creo que Lady Jane recurrió incluso a los espiritistas. ¿Es cierto?

Ella estuvo convencida de que su marido no había muerto. Se puso en contacto con algunos videntes. Incluso escribió al capitán William Copping, un armedor de Londonderry, en Irlanda. Su hija Louisa había muerto en 1849. Los familiares la lamaban Little Weesy. Los niños afirmaban sentir su presencia cuando se asomaban a las ventanas en invierno. Una tía les pidió que interrogasen a Weesy sobre el paradero de la tumba de sir John Franklin. Little Weesy no contestó.

Dices que los inuits probavlemente vieron al cadáver de Franklin.

Al poco tiempo de morir el último expedicionario, algunos cazadores subieron al HMS Erebus y encontraron a un cadáver en la camareta de oficiales, medio congelado y con uniforme de oficial. Tenía una expresión de temor en el rostro. ¿Por morir solo? ¿Era provocada por el rigor mortis?
Poco antes otro de los relatos orales hablan de unos hombres arrastrando un ataúd por la nieve con sus últimas fuerzas. Otros vieron a los expedicionarios levantar una estructura con piedra líquida, algo que les fascinó, porque no habían visto algo parecido. ¿Qué era? ¿Una argamasa antecesora del cemento?¿Para qué?¿Para construir una tumba?
Pero sería genial devolver a Inglaterra los huesos del explorador Sir John Franklin.

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