sábado, 22 de abril de 2017

El Barón Rojo.

Manfred von Ritchtofen fue el prototipo de héroe y caballero, letal como contrincante y noble como enemigo. El aviador mas audaz de la Primera Guerra Mundial se convirtió en un mito viviente antes de que fuera derribado por una sola bala que, casi 100 años después, continúa sin saberse quién disparó.

Manfred von Richtofen estaba encuadrado como teniente dentro del Primer Regimiento de Ulanos, una unidad de caballería. Como las piezas de artillería y la mecanización de la guerra hacen que los jinetes poco o nada tengan que hacer en un panorama de trincheras y barro, solicita un puesto como observador aéreo.
Durante el primer vuelo Manfred se marea. Derriba dos aviones con una escopeta, pero como caen tras las líneas enemigas, no hay confirmación de estos derribos. Pronto Manfred se cansará también del papel de acompañante observador y solicitará que se le incluya en un cursillo como piloto de avión biplano, impartido por el as del aire Boelcke.
Asimila todo lo que puede y derriba 8 aviones hasta el día en el que Boelcke choca contra el tren de aterrizaje de otro biplano y se mata. Manfred es ascendido a jefe de la Jasta 2, pero no se le concede la condecoración Pour le Merite porque las autoridades militares deciden que ya no son suficientes 9 derribos, sino 16.
Hijo y nieto de militares, continua derribando aviones. Como quiere destacar y aceptar el fuego de los aviones británicos y franceses antes de que se concentre en pilotos más inexpertos, pinta de rojo su avión. La lista de derribos sigue. En abril de 1917 derribará 21 aviones en un mes. Las autoridades le ordenan que se retire a la mansión familiar para evitar el golpe para la moral que supondría que le pasase algo en un momento tan crítico a su mejor as del aire. Para entonces ya ha derribado 52 aviones. Boelcke solo había derribado 40 aviones hasta el momento de su accidente fatal.
Los pilotos frandceses y los británicos empiezan a sentir verdadero pavor de encontrárselo en los cielos. Corre la leyenda de que su Fokker Dr. está pilotado por una muchacha, ya que ningún hombre sería tan frívolo para renunciar al gris o el azul de camuflaje por un colór tan chillón. Cuando se sabe que los males de los aviadores británicos durante abril de 1917 proceden de un único piloto de la Jasta 2 se pone en marcha la Escuadrilla Anti- Richthoffen, un grupo de pilotos que frecuentan la tierra de nadie sobre la que vuelan los pilotos de la Jasta 2.
"Depende del enemigo; o los franceses o los valientes ingleses: yo prefiero a los ingleses. A los franceses siempre les gusta atacar por retaguardia. Al inglés todavía se le nota su sangre germánica (...) Los gusta con exceso hacer loopings, equilibrios, volar cabeza abajo y otras martingalas de esta especia. Todo esto impresionaría seguramente en un concurso de aviación, pero al público de los trincheras no les causa la menor impresión, y ni siquiera les entretiene. Este público pide algo más: que lluevan continuamente aviadores ingleses", escribe el Barón Rojo en su autobiografía.
Se le acaba el permiso y es herido levemente en la sien. Se obsesiona con la muerte, se vuelve melancólico, sufre fuertes jaquecas, pero no quiere delegar en nadie la dirección del Circo Volante, un combinado de pilotos hunos de diferentes escuadrillas que han pintado sus aviones de colores chillones, para bajarles la moral a los pilotos aliados y atraer el fuego de las ametralladoras y los antiaéreos.
El 21 de abril de 1918 Richthofen comete el error que le cuesta la vida. Persigue a un piloto novato británico llamado May sobre las líneas británicas, sin preocuparse de nada más. El capitán Arthur Roy Brown le dispara una ráfaga de balas trazadoras sobre la cola de su Fokker Dr. Al poco una explosión de un cañón antiereo estalla cerca del aparato. El Baron Rojo se estrella con una bala incrustada en la cabeza. Temiendo esto las autoridades militares del Frente Occidental le habían ordenado licenciarse, Pero Ritchtofen, tozudo, no quiso delegar el mando del Circo Volante en su hermano Lothar.
Los aliados preparan un entierro de su adversario con salvas por parte de la batería artillera australiana que lo derribó, un capellán militar francés y la presencia del nuevo jefe de Escuadrilla del Circo Volante, un tal Hermann Göring en 22 de abril de 1918. Solo quedaban siete meses para el armisticio.

Para saber más.
Barón Rojo. Autobiografía de sus hazañas. ( Editorial Almena)

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